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  • Roberto Perez Baeza

¡Y fueron felices por siempre! El mito del amor romántico.

El hijo del Rey hizo publicar un edicto anunciando que se casaría con la doncella cuyo pie se adaptará al zapato. Cenicienta y el Príncipe se casaron, perdonaron a las hermanas, las cuales se casaron con dos grandes señores de la corte, y todos FUERON MUY FELICES.

Cuentos de mamá Oca


Nuestra forma de entender el amor tiene que ver con la forma en la que nos organizamos social, política y económicamente. Es un asunto social, porque la concepción del amor y los roles que mujeres y hombres que debemos asumir, varían de acuerdo al contexto y momento histórico en el que vivimos.


En la mayoría de los contextos, desde que nacemos se nos asigna un rol según nuestros sexo biológico, cuentos como La Cenicienta, “La Bella y la Bestia” o ¨La Sirenita”, han sido la inspiración para fortalecer la idea de este amor romántico en la vida real. Así, creemos que la pareja que tenemos es la única elección posible; que falta a nuestra vida la otra mitad; que necesitamos de una pareja para ser felices; que no existen barreras, que el amor todo lo puede.


Desde niñas a las mujeres se nos ha hecho creer que debemos ser lindas, bien portadas, amorosas y serviciales, que debemos estar al cuidado de los asuntos de la casa, mientras que, a los niños, se les ha enseñado a ser violentos, aventureros, intrépidos, poco expresivos con sus sentimientos y que se desenvuelvan en los espacios fuera de casa.

Otro ejemplo, si a un niño le gusta una niña, es “normal” que él le haga bromas pesadas, le jale el cabello y la violente todo el tiempo. Hacemos creer eso a los niños, en vez de decirles, “si te gusta alguien, la tienes que tratar bien, ser amable, si le gustas bien, y si no, no hay que insistir”. Así se naturaliza la violencia y el principal problema es que, lo tenemos tan normalizado que nos parece bien que las relaciones afectivas, en vez de ser AMOROSAS, sean violentas e intimidantes.


La construcción del amor romántico, ha dejado graves consecuencias, particularmente en la vida de las mujeres. En México, entre enero de 2019 y diciembre de 2021, el feminicidio aumentó 4.11% a nivel nacional. Asimismo, la violencia familiar creció 15.3% el último año[1].


Los roles distintos entre mujeres y hombres crean relaciones desiguales, provocando que, por ejemplo, de las y los 5.4 millones de jóvenes que no tienen oportunidad para asistir a la escuela e insertarse en un trabajo formal, el 91% son mujeres, principalmente porque tienen que cuidar a alguien o dedicarse a los quehaceres del hogar de forma no remunerada.[2]


La situación y vivencia de las relaciones afectivas o amor romántico en los contextos rurales tienen características diferentes, sobre todo para las niñas y adolescentes. Particularmente en los contextos donde las prácticas culturales, acompañadas de la crisis económica y el deterioro de los sistemas de apoyo público impactan de manera directa en asuntos de la vida privada.


En algunos contextos rurales, la idea de la propiedad privada afecta de manera directa a las niñas y las mujeres. Esta situación se ha visto reflejada principalmente con “Las Uniones Forzadas a temprana edad”, quitando la posibilidad a niñas y adolescentes a poder decidir con quién relacionarse afectivamente y a construir alternativas diferentes que les permita vivir armoniosamente sus relaciones de pareja.


En el Estado de Guerrero, particularmente en la montaña, han salido casos a la luz, sobre la Venta de niñas para casarse con hombres mucho mayor que ellas y la prevalencia de las uniones forzadas. Esta situación ha permitido a las organizaciones de la sociedad civil que defendemos y exigimos garantía para las niñas y adolescentes, no solo evidenciar las faltas graves a la protección de derechos de niñas y adolescentes, particularmente el derecho a poder relacionarse afectiva, erótica y socialmente con quienes ellas decidan. También nos ha permitido comenzar procesos para reflexionar y seguir apostando por reconfigurar la idea de que el Amor duele, por un entendimiento sobre que el amor es infinito, abierto, diverso y colorido: entendiendo que hay muchas formas posibles de quererse, de relacionarse sexual y afectivamente, y muchas maneras de unirse, de estar, y de separarse.


En 2019 en un intento por reparar y evitar las consecuencias como los embarazos en adolescentes, las leyes se volvieron más restrictivas prohibiendo en las 32 entidades federativas la excepciones para que menores de 18 años contrajeran matrimonio, sin embargo, esto sigue sin dar la posibilidad de que las niñas y adolescentes que viven en contextos como Guerrero puedan tener la libertad de relacionarse social, activa o eróticamente con quien ellas decidan.


Por esta razón es necesario contribuir a los cambios estructurales e incentivar a las comunidades (familias, gobiernos, niñas, niños y adolescentes) a realizar un cambio de paradigma sobre las decisiones que se toman de la vida de las niñas y adolescentes.


Una de las alternativas es incentivar y promover la Educación Integral de la Sexualidad con pertinencia cultural, que brinde herramientas y conocimientos a niñas, niños y adolescentes pues permite identificar situaciones de violencia, construir relaciones afectivas basadas en el respeto y el trabajo en equipo, pero sobre todo que permita a adolescencias e infancias tomar las decisiones necesarias para construir una vida basada en la armonía y tranquilidad.


Para incluir a las comunidades es importante construir metodologías donde familiares y otras personas adultas conozcan la importancia de brindar a niñas, y adolescentes la libertad de poder decidir sobre su vida, y la importancia de construir redes desde un cuidado, respeto y tolerancia, que permita tener la posibilidad de construir otras formas de amor, diferentes a la idea de que “El Amor Duele”.


Además, es indispensable involucrar a niñas, niños y adolescentes a participar de estos cambios estructurales pues ellxs son expertos en sus vidas y pueden dar grandes aportes para construir otras formas de tener relaciones de parejas, más equitativas y menos tormentosas, apostando por la autonomía progresiva y el interés superior de la niñez.

Y por último es necesario que los gobiernos fortalezcan los programas y políticas sociales, para brindar protección a los derechos de niñas, niños y adolescentes y construir programas sociales que permitan a las familias incrementar sus recursos económicos y así, no mirar la venta de las niñas, como una posibilidad para salir de los apuros monetarios.


[1] ENDIREH [2] Mujeres y hombres en México. https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/aproposito/2019/Juventud2019_Nal.pdf



Mariana Mancilla Mendoza es pedagoga feminista, integrante de REDefine México y co-fundadora de las Vecinas Feministas por la Justicia Sexual en América Latina y el Caribe. Desde hace 15 años, forma parte de los movimientos de juventudes y feministas, apostando por una construcción de un mundo más justo y seguro para las mujeres y las niñas.

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