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Matrimonio infantil

El matrimonio infantil es cualquiera (matrimonio o unión) en el que al menos uno de los contrayentes sea menor de 18 años. Y la gran mayoría de los matrimonios infantiles, afecta a las niñas.

 

Es importante mencionar que se sabe poco de esta problemática en México y en América Latina, por la ausencia de datos, por la poca visibilización y por la poca inversión de recursos económicos en este tema para investigación e intervención, por mencionar algunos temas. 


Esta problemática es relevante para The Hunger Project México porque como hemos mencionado, algunas de las causas de la persistencia de esta práctica, que vulnera los derechos y la vida de las niñas y las adolescentes, son la pobreza, desigualdad, discriminación de género y estereotipos culturales y otras tales, cómo: 

  • la persistencia de roles de género diferenciados, 

  • la incidencia de matrimonios arreglados, 

  • las altas tasas de mortalidad infantil y 

  • el deseo de las familia de asegurar su futuro financiero, así como el de las niñas, además de protegerlas de agresiones sexuales y controlar su actividad sexual.


Nuestro propósito como una organización global es poner fin al hambre y la pobreza a través de estrategias sostenibles, de base, centradas en las mujeres y abogando por su adopción generalizada en países de todo el mundo. 

A nivel oficina nacional trabajamos por “Un México Rural, donde 4.7 millones de personas que viven en municipios rurales de alta y muy alta marginación, están libres de hambre y pobreza”. 


Así bien, nos enfrentamos a una realidad en México en donde poco más del 50% de la población que se encuentra en situación de pobreza son niñas, niños y adolescentes, en un momento histórico en donde el bono demográfico de juventud es el más grande. Por otro lado, el 78% de la población que se encuentra en situación de pobreza son niñas, niños y adolescentes indígenas.


Desde THP México creemos que gran parte de nuestros esfuerzos deben estar encaminados a romper con estructuras de poder y con discriminaciones estructurales, tales como; el patriarcado, el neoliberalismo, racismo, capitalismo.


Hoy día, en las comunidades rurales e indígenas a las que THP México acompaña, nos enfrentamos a problemáticas como la violencia de género y las prácticas nocivas contra niñas, como el Matrimonio Infantil y los embarazos no deseados o no planificados, no ejercer una sexualidad plena y decidida, la desinformación, el poco acceso a los servicios de salud, particularmente los servicios amigables de salud sexual y reproductiva, entre otras.

 

Igualdad de Género al 2030

 

La Agenda 2030 hoja de ruta para un mundo sostenible. 

La Agenda 2030, integrada por los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y en donde el “ODS 5 Igualdad de Género” en su meta 5.3 hace referencia a la erradicación de las prácticas nocivas para niñas y adolescentes como el matrimonio infantil y la unión temprana. 

Para THP México es clave este ODS, porque entendemos que lograr nuestra misión institucional implica eliminar todas aquellas barreras que mantengan a las personas en una condición de pobreza, como es la violencia contra las mujeres, más en contextos rurales de alta y muy alta marginación. Sin ello, un futuro libre de hambre y pobreza no será posible. 


México ocupa el 8o lugar de matrimonio antes de los 18 años con una prevalencia del 23%, que corresponde a más de 1.2 millones de niñas. Es muy relevante mencionar que los matrimonios infantiles y las uniones tempranas se dan mayormente en comunidades indígenas, en niñas con menor educación y rurales y esto se refleja a través de los estados que presentan tasas muy altas de MUIT, como Guerrero, quien cuenta con un 40%, seguido Chiapas y Oaxaca con un 30% respectivamente.


La tasa de Matrimonio Infantil en México es la quinta en América Latina y se estima que gran parte de estos embarazos se dieron en uniones informales antes de los 18 años. En Chiapas y Guerrero alcanzan un nivel crítico del 30%, que refuerza el planteamiento anterior sobre la prevalencia del matrimonio infantil en comunidades rurales y que tiene como consecuencias embarazos no deseados o no planificados, esta es también la tasa para la población rural en 14 estados. 


Siguiendo la Agenda 2030 el ODS 4 “Garantizar una Educación Inclusiva y Equitativa de Calidad y Promover Oportunidades de Aprendizaje Permanente para Todas y Todos” tiene la apuesta en reducir las brechas de desigualdad entre niñas y niños para el acceso, permanencia y término a la educación inclusiva y equitativa con énfasis en grupos que históricamente han sido discriminados, como niñas, niños, adolescentes y jóvenes indígenas ya que en México a nivel nacional esta población, entre 3 a 17 años, no asiste a la escuela actualmente. Este ODS pone atención a nivel nacional en que el diseño de toda acción enmarcada en el derecho a la educación cuente con una perspectiva de género, se entienda y analice las causales de deserción escolar, entre ellas la pobreza, el embarazo adolescente y temprano y la violencia contra niñas, niños y adolescentes, entre otras. 


Esta perspectiva es importante ya que en las zonas de extrema pobreza, tanto los hombres como las mujeres jóvenes abandonan la escuela a temprana edad, pero mientras los hombres empiezan a trabajar, el 60 por ciento de las niñas nunca tienen trabajos remunerados (y sí trabajos no remunerados que recaen principalmente en ellas con el sistema de cuidados) con lo que se adelantan las uniones y el primer parto.

En un contexto más local por ejemplo, en Chiapas y Oaxaca, que una niña o adolescente esté en una unión forzada o temprana significa que tendrá que dejar la escuela por “los roles tradicionales de género” que la obligan a llevar a cabo trabajo doméstico no remunerado. Cuando decimos que es casi seguro que abandonen la escuela es porque solo una de cada 20 niñas unidas de 12 a 17 años sigue asistiendo a clases. 


Las tasas de matrimonio infantil en Chiapas y Guerrero son superiores al 30 por ciento, definido por UNFPA como el nivel “crítico”. Las tasas son mayores en las comunidades rurales que en las urbanas, y hay 14 estados de la república con la tasas de matrimonio infantil rural de más del 30 por ciento.


En las comunidades indígenas más pobres de Chiapas, Oaxaca y Guerrero, donde casi todas las uniones rurales son informales, la mayoría de las uniones involucran algún tipo de cortejo y acuerdo entre la niña y el niño, esto según las y los trabajadores comunitarios. El niño puede pedir formalmente la mano de la niña a sus padres; si son vistos hablando o besándose entonces se les pide que se unan; pueden huir juntos; o la niña puede quedar embarazada y las familias piden la unión.